martes 14 de julio de 2009

21. Presentación de la revista Criminogénesis, número 4, en la ciudad de Puebla

Ser portador de nuevas ideas es un trabajo solitario. Empero, cuando las ideas convergen en tiempo y espacio y, mejor aun, en un mismo texto, ese trabajo solitario muta de inmediato a ser aportación colectiva.

"Criminogénesis", revista especializada en Ciencias Penales y Criminología, representa lo anterior; un ejemplar que número a número rompe el paradigma de la revista para transformarse en un ejemplar de colección y referencia obligada para todos los estudiosos de la cuestión penal.

De la mano del Mtro. Alejandro Carlos Espinosa, director y fundador, "Criminogénesis" está llamada a ser una de las más importantes publicaciones no únicamente de México, sino de América Latina, en el campo de las Ciencias Penales.

Los siguientes videos recogen algunos aspectos de la presentación de "Criminogénesis" en el estado de Puebla, el pasado 22 de junio de 2009, evento encabezado por el gobernador de aquella importante entidad, y un grupo de juristas de primera línea dentro de los que destacan el Mtro. Gerardo Laveaga, director del Instituto Nacional de Ciencias Penales y el Dr. Pablo Patiño Souza, director del Seminario de Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la UNAM, por citar algunos.

Muchas felicidades por un ejemplar más.



jueves 18 de junio de 2009

20. Precursores de la Criminología en youtube



La divulgación de las Ciencias Penales requiere de canales idóneos que lleguen a más personas y de manera más clara, acorde a las herramientas del Siglo XXI.

viernes 20 de marzo de 2009

19. De Forbes y "El Chapo" Guzmán


Dice el Gobierno Mexicano que la revista Forbes, al haber incluido en la lista de multimillonarios a Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, alienta el despliegue de conductas antisociales porque se ve al capo como un modelo a seguir; que de manera indirecta se lanza un mensaje de que “el crimen deja buenas ganancias económicas”.

La existencia del crimen organizado obedece, entre otras cosas, a eso: una manera fácil (y en ocasiones sangrienta) de obtener dinero. No necesitó Forbes incluir al “Chapo” en su selecta lista de millonarios para que cientos de miles de seres humanos hayan optado por necesidad o por placer dedicarse al crimen.

Señala Alessandro Baratta que: “mientras la clase dominante está interesada en contener la desviación de manera que ésta no perjudique la funcionalidad del sistema económico-social y sus propios intereses y, en consecuencia, en el mantenimiento de la propia hegemonía en el proceso selectivo de definición y persecución de la criminalidad, las clases subalternas, en cambio, están interesadas en una lucha radical contra los comportamientos socialmente negativos, es decir en una superación de las condiciones propias del sistema socioeconómico capitalista, a las que la propia sociología liberal ha referido no infrecuentemente los fenómenos de la criminalidad”. (Criminología Crítica y Crítica del Derecho Penal, S. XXI Editores).

Así pues, el desviado que atenta contra el sistema económico, la élite y sus intereses, sin lugar a dudas, tiene en el capo afamado a su máximo exponente, especialmente porque accede a una riqueza material superior a la de muchos de los integrantes de dicha élite y bajo un esquema en el cual no tienen cómo someterlo a sus propios intereses.

Se reduce todo a una lucha de intereses cupulares.


En tanto no se emprendan -e x i t o s a m e n t e- guerras en verdad fundamentales como aquella contra la pobreza y el acceso a educación de alto nivel, las listas de multimillonarios dedicado al crimen organizado crecerá día con día y no por culpa de los editores de revistas como Forbes.


Dicho sea de paso, ni en la peluquería, ni en el carrito del aseador de calzado, es más, ni en el puesto de revistas y periódicos de la esquina, encontré un ejemplar de la afamada revista. Entonces: ¿a quién llega el mensaje de su contenido? Lo dicho, cuestión de élites.

lunes 2 de febrero de 2009

18. El Ministerio Público y la Averiguación Previa en México (presentación de libro)

Nadie en este país que se precie de dedicarse a la materia penal, duda del gran ejemplo que representa el Dr. Julio Antonio Hernández Pliego. A lo largo de más de 40 años, su tenacidad y sentido crítico (particularmente hacia la figura del Ministerio Público), han hecho de este profesional del Derecho penal uno de los académicos y litigantes más constantes dentro del gremio.

Tuve la oportunidad de asistir a la presentación de su más reciente obra: El Ministerio Público y la Averiguación Previa en México (Porrúa, 2008), celebrada el pasado 28 de enero en la Sala de Seminarios del INACIPE. Como es de suponerse, el evento contó con presentadores de lujo: Juan Velásquez, el magistrado y director del Instituto de la Defensoría de Oficio Federal, César Esquinca Muñoa, y Gerardo Laveaga, director del INACIPE.

Cuando coinciden personajes tan brillantes en un solo evento, es casi imposible no experimentar una emoción adicional. Más allá del contenido del libro, sobre el que el maestro Gerardo Laveaga polemizó al señalar que era su deseo que en pocos años sea un “libro de historia” –en clara alusión a que, desde su punto de vista, el nuevo sistema de justicia penal borrará todas las deficiencias del vigente- el evento me hizo recordar el por qué, dentro de todas las materias que coinciden en el fenómeno jurídico, opté por ésta, la más apasionante de todas ellas.

Y es que no es poca cosa abordar el tema del libro en comento, máxime cuando más que brindar una explicación técnico-jurídica , que desde luego es parte de su contenido, trata de un compendio de notas que reflejan la experiencia, reflexiones y sinsabores del autor como protagonista en centenares de actuaciones ante nuestra desprestigiada “representación social”.

Así, resultó exquisito el escuchar las remembranzas de los juristas presentes quienes, seducidos por el tema, aprovecharon la ocasión para viajar al pasado e invocar aunque sea de manera breve algunas de sus vivencias en las lides penales, particularmente en la averiguación previa, y rematar su participación con sendas cuestiones dignas de reflexión:

Juan Velásquez y su énfasis en que mucho del éxito de la defensa penal, sigue radicando en la deficiente labor del Ministerio Público.

César Esquinca y la pasión con que debe encararse la defensa penal, aun desde la averiguación previa y a pesar de las nulas posibilidades de “defender plenamente” en aquella instancia.

Gerardo Laveaga y su lúcido razonamiento sobre el absurdo que representa que la jurisprudencia no sea aplicable en la etapa de averiguación previa y su honesto deseo de que la reforma al sistema de justicia penal borre las nefastas prácticas que han devaluado a nuestras instituciones.

Finalmente, el autor y su gran poder de convocatoria; sus argumentos sencillos y dotados de experiencia y sabiduría. Su deseo por ver su obra en el estante de “Historia del Derecho” en pocos años y sus breves pero contundentes reclamos a los funcionarios que con su ineptitud coadyuvan a desprestigiar la ya de por sí desprestigiada institución del Ministerio Público.

Definitivamente, la experiencia de la lectura en ocasiones comienza antes de abrir el libro.

Desde aquí mi profundo agradecimiento y felicitación al Dr. Julio Hernández Pliego por haber propiciado el banquete jurídico penal más exquisito del mes enero y mis mejores deseos de que su obra, antes de pasar al estante de “Historia del Derecho”, sirva de guía y ejemplo a miles de estudiantes, abogados, académicos y servidores públicos. Que así sea por la salud de nuestro país.

miércoles 5 de noviembre de 2008

17. José Luis Santiago Vasconcelos (In memoriam)


José Luis Santiago Vasconcelos, secretario técnico de la Comisión de la Reforma Penal y licenciado en Derecho por la UNAM, pertenecía a la Procuraduría General de la Repúblca (PGR) desde 1993.

Primero fue coordinador general de Investigaciones Especiales de la desaparecida Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra la Salud (FEADS) y posteriormente fue titular de la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada (UEDO).

Después fue nombrado por el general Rafael Macedo de la Concha en la nueva Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), cargo en el que se mantuvo durante la administración de Daniel Cabeza de Vaca.

Durante el actual gobierno fue nombrado subprocurador de Asuntos Jurídicos y Relaciones Internacionales, puesto desde el que se encargó de extraditar a numerosos delincuentes, entre ellos a varios capos del narcotráfico.

Su labor en el combate a la delincuencia organizada y al narcotráfico le acarreó ser objeto de diversos atentados fallidos, uno de ellos el 17 de enero pasado en el sur de la ciudad.

Tras dimitir se incorporó como titular de la Secretaría Técnica para la implementación de las reformas constitucionales sobre seguridad y justicia penal, aprobadas en abril pasado.


En mi opinión, tuvo el enorme mérito de ser un buen interlocutor en el debate sobre la cuestión penal. Quienes me conocen, saben de la admiración y respeto que siempre me despertó y de la apuesta que hice en distintos foros sobre el éxito que tendría en la nada sencilla labor de coordinar la implementación del nuevo sistema de justicia penal.


Descanse en paz.

miércoles 22 de octubre de 2008

16. "Derecho penal del enemigo", una reflexión de Eduardo Martínez Bastida en el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

Una interesante reflexión en torno al Derecho penal del enemigo y su aplicación, en opinión de Martínez Bastida, en nuestra legislación. Comentario en el marco de la presentación de la revista "Criminogénesis" en el TSJDF.


sábado 11 de octubre de 2008

15. "El Canaca" y "Me chocaron" (breve reflexión sobre el Internet como instrumento criminalizador).

Internet fabrica personajes antagónicos. Los videos en la red son herramienta contemporánea de criminalización y absolución; de reproche social y aceptación pública; de etiquetamiento estigmatizador y de sentido de identidad y solidaridad.

El despliegue de conductas antisociales, ha quedado establecido en la historia, no genera el mismo sentido de reproche en las mayorías. Basta recordar el afecto con que se mira a los villanos carismáticos, esos que violentan el marco normativo para enarbolar causas que suponen liberar las conciencias y ganar derechos no reconocidos a favor de otros excluidos.

A Zapata lo vieron unos cuantos y lo aman millones.

Hoy, a través de las nuevas tecnologías, miles o millones de personas son capaces de observar pequeñas acciones que generan reproche, aplauso o indiferencia.

El caso del “Canaca”, sujeto detenido por conducir ebrio y manifestar ante las cámaras ser: “hijo del papá del dueño de la CANACA”, recibió más de 6 millones de visitas en el portal de Youtube, el escaparate contemporáneo del ocio virtual.

“El Canaca” era un sujeto de origen humilde, como la mayoría de los mexicanos; circulaba ebrio, como miles de mexicanos en fin de semana e incluso entre semana; tenía rasgos físicos de mexicano promedio. Resultado: se convirtió en celebridad mediática. Lo saludaban en la calle, se tomaban fotografías con él, lo invitaron a programas de radio y televisión e incluso repartía autógrafos.



En otro escenario, también en México, una joven regia fue detenida en las mismas condiciones que “El Canaca”, pero no corrió con la misma suerte que éste. Una sociedad como la regiomontana vio en ella el mejor ejemplo de la pérdida de valores, “la podredumbre de la juventud de hoy”, como dijera la madre de una ex compañera de estudios de la ahora célebre “me chocaron”.

Dulce Sarahí Villareal (a) “la me chocaron” es una chica de clase media alta, que manejaba un vehículo en estado inconveniente y tuvo un percance sin mayores consecuencias. Las cámaras que llegaron al lugar del incidente comenzaron una entrevista innecesaria en la que la chica insistía en una versión increíble del suceso, señalando que la culpa había sido de otro vehículo que la colisionó haciendo que ésta se impacte contra un poste. De ahí el mote de “me chocaron”.



El video de la joven Villareal había sido visitado hasta la semana pasada por más de 3 millones de cibernautas. El futuro inmediato de Dulce Sarahí es lidiar con la burla y el descrédito del cruel escrutinio regiomontano. Se hacen comentarios ofensivos y denigrantes de su persona en los foros, se ridiculiza su imagen y comienzan a circular rumores de su vida personal en uno u otro sentido.

En días pasados “El Canaca”, sobrio y lúcido, perdió la vida atropellado por una mujer que conducía ebria; hace tan solo 2 días, Dulce Sarahí Villareal (a) “me chocaron”, fue nuevamente detenida por encontrarse en estado de ebriedad.

Una vez más, el empirismo criminológico avala uno de sus postulados. El estigma al servicio de la leyenda urbana. El excluido, el desviado carismático finaliza su ciclo al morir de manera trágica cuando vivía sus mejores momentos de fama; cuando gozaba de manera humilde su vida de celebridad de tercera categoría.

La regia, comienza a asumir el estigma de signo juvenil de la decadencia, de la inconciencia como forma de vida; del “soy así” porque “así soy”.

Es la realidad en los tiempos de la red mundial, que acelera a velocidad de banda ancha su influencia como factor del fenómeno criminalizador.

jueves 18 de septiembre de 2008

14. Explosiones en Morelia: breve reflexión

Mucho se ha dicho y se seguirá diciendo sobre los lamentables sucesos de la noche del 15 de septiembre en Morelia, Michoacán. Sin dejar de lado el aspecto de las pérdidas humanas y las decenas de heridos, lo cual es doloroso para la sociedad entera, me preocupa el nuevo discurso, que rebasa el de una mal llamada "Guerra contra el crimen organizado", para dar entrada al de "lucha contra el terrorismo".

Terrorismo es el extremo de la fuerza irracional; es dominar o vencer a través del terror.

Preocupación mayor es que a la inacabada política criminal en gestación para combatir al crimen organizado, haya que sumar nuevos e emprovisados elementos para prevenir y combatir al terrorismo.

Ojalá que el Estado sea capaz de asimilar el golpe y busque de manera inteligente implementar mecanismos de prevención y no de represión; dejar el ojo por ojo en referencia histórica y dar fortaleza al futuro con medidas que beneficien a la sociedad y no a costa de restringir o aniquilar sus garantías.

México, los mexicanos, no lo merecemos.



miércoles 3 de septiembre de 2008

13. Presentación de Política Criminológica en el Estado de México

miércoles 13 de agosto de 2008

12. Problemas y no-problemas de la justicia penal

A mis alumnos (colegas),
con aprecio y admiración

En días tan convulsos como los presentes, en donde la sociedad recibe a diario por diferentes medios impresos y electrónicos, la noticia de lo mal que se encuentra nuestro sistema de justicia penal, es necesario hacer una pausa y pronunciarnos al respecto.

Sí, hay cosas que marchan muy mal. El secuestro y homicidio del joven Martí y la fuerza que el caso tomó por tratarse de un integrante de conocida familia de empresarios, deja pocas alternativas o espacios para el optimismo. La sociedad pide que el Estado castigue severamente y que persiga, no como sabueso, sino como Dóberman hambriento, a los criminales que con su quehacer enlutan diferentes hogares en nuestro país.

Debemos ser cautos y sobre todo responsables de lo que como sociedad exigimos. En la misma semana, muchos sectores se manifestaban en contra de la ejecución de un compatriota a manos de la justicia estadounidense; muchos de ellos, clamaban simultáneamente por imponer la pena de muerte a los secuestradores en México.

Quienes a diario presenciamos el movimiento de la maquinaria jurídico penal, sabemos que la sociedad tiene razón en su descontento, pero sabemos también que hay razones, y muchas, para equilibrar ese mar de sensaciones. Quiero decir con esto, estamos tan preocupados en nuestros problemas, que no valoramos los no-problemas.

Por cada policía corrupto, por cada ministerio público o juez que se corrompe fallando y traicionando con ello a su sociedad, hay muchos, una mayoría, que actúan bajo principios éticos y cumplen celosamente el compromiso hecho al momento de optar por el mundo del Derecho como su forma de vida.

Soy testigo de honor de que existen jueces, ministerios públicos, policías, profesionistas y burócratas en general, que creen y trabajan por la justicia en el sentido más axiológico del término, para lo cual optan por el camino de la profesionalización y el fortalecimiento de sus aptitudes.

Por cada policía coludido, he visto morir a cinco en cumplimiento de su deber; por cada sentencia movida por intereses políticos, he atestiguado el nacimiento de brillantes tesis de jurisprudencia que devuelven el sentido a lo que parecía no tenerlo; por cada nota de la prensa amarillista que ve en la sangre y la tragedia un producto que “vende”, he leído maravillosos párrafos en los ensayos que mis colegas alumnos entregan al finalizar un módulo.

No pretendo de ninguna manera minimizar el fenómeno de la delincuencia y su cruel modus operandi, de hecho me uno a la pena que embarga a muchas familias enlutadas por haberse encontrado en su camino a personas desalmadas, en México y en todo el mundo.

Estas líneas representan el deseo sincero de que como sociedad, así como nos dejamos invadir de esa nefasta sensación de miedo y enojo por las cosas que marchan mal, nos demos también una oportunidad de sonreír satisfechos y mirar con orgullo aquello que no sólo no representa problemas sino, contrario sensu, una hermosa realidad.